El último episodio de Bitácora Salud, el podcast de Adecra+Cedim, puso el foco en una de las tensiones de los sistemas de salud: mujeres que sostienen el sistema, pero que aún acceden en menor medida a los espacios de liderazgo. Referentes del sector analizaron por qué la diversidad en la toma de decisiones no es solo una cuestión de equidad, sino también de eficiencia y calidad. Un debate que atraviesa al sistema de salud En un nuevo episodio de Bitácora Salud —el podcast de Adecra+Cedim que propone, en cada capítulo, un “viaje” para explorar los desafíos de la gestión y el futuro de la salud a partir de la voz de sus protagonistas—, el eje estuvo puesto en el liderazgo y el valor de la diversidad en la toma de decisiones. La conversación contó con la participación de María Emilia Caro, directora de GEDYT, y Elsa Labat, CEO de Clínica Humana de Imágenes, ambas referentes de la organización internacional Women in Global Health, en diálogo con el conductor del ciclo, Alfredo Vidal. Una paradoja: quiénes sostienen el sistema y quiénes lo conducen Uno de los puntos de partida del episodio fue un dato que interpela: a nivel global, las mujeres representan cerca del 70% de la fuerza laboral en salud, pero menos de un 25% accede a espacios de toma de decisiones. “Lo interesante es ver que esto sucede a nivel global: el 70% de los sistemas de salud están sostenidos por mujeres, y si nos vamos a las primeras líneas de atención, hablamos del 90%”, señaló Emilia Caro durante la conversación. La pregunta, entonces, es inevitable: ¿qué implica esta brecha para el funcionamiento del sistema? Diversidad: de la equidad a la eficiencia Lejos de plantearse únicamente en términos de representación, la discusión sobre liderazgo diverso empieza a consolidarse como un tema estratégico. Elsa Labat fue clara al respecto: “Cuando hablamos de más mujeres en puestos de liderazgo no lo pedimos como un privilegio. No es solamente una cuestión de equidad, sino de eficiencia”. En este sentido, Labat destacó, con datos concretos, que la falta de diversidad impacta en la calidad de las decisiones sanitarias. Como ejemplo, mencionó que “solo el 5% de los ensayos clínicos reportan resultados diferenciados por sexo, con lo cual, la dosis estándar de muchos medicamentos está calculada sobre un cuerpo o metabolismo masculino, que hace que las mujeres tengamos más probabilidades de sufrir efectos adversos”. Caro, por su parte, amplió el concepto al señalar que “no hablamos solo del género”, sino de la necesidad de incorporar “otras miradas, otros actores del sistema” que enriquezcan los procesos de decisión. Trayectorias, barreras y “pérdida de talento” El episodio también abordó las causas detrás de esta brecha. Una de las ideas centrales fue la llamada “pérdida en la cañería”: el fenómeno por el cual el talento femenino se va diluyendo a medida que se avanza en la carrera profesional. Caro explicó que uno de los factores clave es la coincidencia entre los momentos de mayor desarrollo profesional y las etapas de mayor carga de tareas de cuidado, lo que limita, por ejemplo, el tiempo disponible para construir redes. A esto se suman barreras estructurales y culturales. “No existe solo el ‘techo de cristal’, sino también los ‘acantilados de cristal’: muchas veces las oportunidades aparecen cuando el contexto es crítico”, advirtió. El rol clave de las redes y el capital relacional En ese marco, tanto las invitadas como el conductor coincidieron en destacar el valor estratégico del networking. Caro recomendó explícitamente a las profesionales del sector “incorporar las redes y el networking como parte de sus necesidades laborales”, mientras que Alfredo Vidal reconoció que “las relaciones terminan siendo determinantes” en las trayectorias de desarrollo. ¿Qué cambia cuando cambia quién decide? Uno de los ejes más potentes del episodio fue la reflexión sobre el impacto concreto de diversificar los espacios de liderazgo. “Estar en la mesa es la única forma de garantizar que la próxima gran decisión en salud nos deje incluidas desde el principio”, sostuvo Labat, marcando la importancia de participar activamente en los ámbitos donde se definen políticas, programas y estrategias. En esa línea, se compartieron ejemplos de instituciones internacionales donde equipos de conducción más diversos —incluyendo una mayor presencia de mujeres y de perfiles provenientes de áreas como enfermería— generan dinámicas de gestión más integrales. Caro reforzó esta idea al señalar que, en muchos casos, el problema no es solo quién lidera, sino cómo se construyen los equipos: “A veces tenés grandes especialistas gestionando sin experiencia en gestión. Hay que equilibrar roles”. Repensar el liderazgo para transformar el sistema Hacia el cierre, la conversación abrió una mirada más amplia sobre el futuro del sistema de salud. Vidal sintetizó uno de los conceptos centrales del episodio al plantear que “repensar los roles, los protagonismos y los mecanismos de toma de decisión podría ser revolucionario”. La idea no apunta únicamente a lograr mayor equidad, sino a revisar estructuras profundas del modelo de gestión: quiénes acceden a los espacios de poder, qué trayectorias se valoran y cómo se construyen las decisiones. Un proceso en marcha Si bien las brechas persisten, las protagonistas coincidieron en que el cambio ya está en curso. “Que estemos hoy acá, hablando de este tema, ya hace una diferencia”, señaló Caro, y agregó que muchas de las transformaciones que hoy se están gestando tendrán impacto en el mediano y largo plazo. El horizonte es claro: avanzar hacia sistemas de salud más eficientes, más equitativos y más representativos. Porque, como dejó en evidencia el episodio, la diversidad en el liderazgo no es solo una cuestión de justicia, sino una condición necesaria para mejorar la calidad de las decisiones y, en definitiva, la vida de las personas.